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Dame el tenedor
De Patricia Zangaro
Mi vieja decía: Dame el tenedor. Era una película
de un cumpleaños familiar. Y mi vieja aparecía un
segundo, y decía: Dame el tenedor. Mi vieja estaba de ocho
meses cuando la chuparon. Yo nací en el Pozo de Banfield.
Una mujer policía se apropió de mí. Como mil
veces habré rebobinado la película. Y mi vieja todo
el tiempo: Dame el tenedor, dame el tenedor. Es la única
imagen que tengo de ella viva. A la mujer policía no quise
verla nunca más, ni para putearla. Si alguien te miente en
lo más básico, que es quién sos, de dónde
venís, ¿cómo no vas a poner en duda todo lo
que te diga? Uno en el fondo sabe. Aunque te mientan, uno en el
fondo sabe. Porque no es lo mismo ser de un lugar que parecerlo.
A mí me encanta ir los domingos a comer fideos con mi abuela.
Van los tíos, los primos. Cada vez que digo: Dame el tenedor,
me río. No sé , es como sentir la presencia de mi
vieja. No la ausencia, sino la presencia.

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