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| DRAMATURGA. Empezó con Instrucciones Para un Coleccionista
de Mariposas. (Foto: Hernán Rojas) |
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A
los
25 años, Mariana Eva Pérez debuta como
dramaturga con Instrucciones para un coleccionista
de mariposas, el unipersonal que se presenta los
lunes en el Teatro del Pueblo, en el marco del ciclo
2002 de Teatro x la Identidad. Hija de Patricia
Rozinblit y José Manuel Pérez Rojo (desaparecidos
durante la dictadura), el primer texto dramático
en ver la luz no es, sin embargo, lo primero que escribe
Mariana. Viene haciéndolo desde los 7 años
para su hermano, nacido en cautiverio en la ESMA, al
que buscó junto con sus abuelas desde que tiene
memoria.
- ¿Qué elementos de tu experiencia forman
parte de la anécdota de la obra?
-
No es fácil para mí decir de qué
trata la obra. Me parece que todavía no lo tengo
claro. Yo tenía 15 meses cuando secuestraron
a mis viejos. Mi mamá estaba embarazada de 8
meses. La búsqueda la empezó mi abuela
materna, Rosa (Rozinblit, vicepresidenta de Abuelas
de Plaza de Mayo). Yo era muy chica, no tengo ningún
recuerdo del se cuestro ni de nuestra vida juntos. Sé
que vivíamos en Palermo en el último tiempo,
aunque nos mudamos muchas veces porque mis viejos militaban
y tenían que andar rajando siempre.
- ¿Cuándo sentiste la necesidad de volcar
lo vivido en una obra teatral?
-
Yo a mi hermano siempre le escribí. Le escribía
cartas y poemas. Pero en esta pieza quise relatar no
tanto los conflictos por su ausencia sino las contradicciones
que aparecieron cuando lo encontré, cuando él
se transformó en una persona concreta. Mariana
dice que en Abuelas de Plaza Mayo siempre oyó
hablar de los tiempos que necesitan los chicos que recuperan
su identidad. "Pero a los familiares también
nos pasan cosas cuando termina la búsqueda y
el chico aparece", reconoce.
-
¿Qué te cuesta más, en esta etapa?
-
Por ejemplo, mi hermano es Rodolfo Fernando, ése
es el nombre que le puso mi mamá en la ESMA;
pero actualmente él usa y defiende otro nombre.
Y a mí me cuesta mucho aceptar eso.
-
¿Se ven con frecuencia?
-
A veces. Ahora, hace unos cuantos meses que no lo veo.
Yo sé que ésta es otra clase de espera.
Mejor dicho, ésta es "la espera". Antes
no lo esperé: lo fui a buscar. Ahora sí
tengo que aprender a esperar.Cuenta que su hermano vive
con sus apropiadores, a quienes Mariana no nombra más
que como "ella" y "él": "Eligió
vivir con ella, que está con prisión domiciliaria.
El está detenido. "Nnno...", es la
respuesta que llega, acompañada de una risa nerviosa,
cuando se le pregunta si invitó a su hermano
a ver la obra. Y agrega que le gustaría que viniera
pero que no se anima a invitarlo. "No sé
cómo decírselo. Pienso que él no
tenía dudas sobre su identidad hasta que yo aparecí
en su vida. Aceptó hacerse los análisis
el mismo día que lo encontré, pero después
dice haberse arrepentido. Pero por él, más
que por mis abuelas o por mí, quiero ser optimista.
Nadie puede construir nada si su vida se apoya en una
mentira. Espero que entienda que él no traicionó
nada, que él no les debe nada a quienes tomaron
la decisión de apropiárselo y de mentirle."Por
su parte, Mariana ha empezado a construir desde la escritura.
Estudia Ciencias Políticas en la UBA pero, además,
está haciendo un taller de dramaturgia con Patricia
Zangaro. "Ahora me gustaría meterme más
con la ficción. Hoy estoy muy contenta porque
es la primera vez que voy a aparecer en un diario por
algo que hice y no por mi triste historia. Quiero hacer
cosas; no seguir determinada por lo que me pasó",
concluye sin contabilizar, entre las cosas que hizo,
el haber recuperado la identidad de su hermano.
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de Noble
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