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Lunes,
descanso de la compañía". Lo que
marca la tradición teatral no rige para Teatro
x la Identidad, la edición 2002 del ciclo
que, precisamente los lunes, a las 20.30, ofrece gratis
o a la gorra 21 obras a un promedio de tres por cada
una de las ocho salas participantes.
Una
apreciación superficial sobre el proyecto de
esta segunda edición que seguirá hasta
fin de octubre podría haber puesto en duda el
interés del ciclo, en el marco de la catástrofe
socioeconómica que afecta al país. Eso,
si se considerara que la identidad de hijos de desaparecidos
es sólo el drama histórico de hace un
cuarto de siglo. Pero las largas filas que se forman
los lunes frente a las boleterías de las salas
donde se presenta Teatro x la identidad confirma
la vigencia de una tragedia social aún no resuelta
más de 500 chicos siguen sin saber quiénes
son y prueba que hay cierto grado de conciencia
acerca de que los padecimientos actuales hunden sus
raíces en el plan sistemático nacido en
la oscura noche que empezó en 1976.
"Es
que hablar de los chicos apropiados es hablar de la
apropiación del país. Es algo que está
inscripto dentro del mismo plan que tenían pensado
me corrijo: que tienen pensado para nosotros",
enfatiza Daniel Fanego, uno de los organizadores. "De
manera que todo lo que dicen las obras se resignifica
a la luz de lo que pasa hoy. Hace 25 años, los
chicos eran el botín de guerra; tomá el
hijo de este zurdito, enderezalo, era la consigna. Pero
ahora vienen por la tierra, quieren todo. ¿O
cómo se llama a este gerenciamiento del país
desde el exterior al que estamos asistiendo?
Autora
e integrante del elenco de Cecilio, Pura Verónica,
Vita Escardó habló con Clarín minutos
antes de la función en el Teatro del Pueblo.
"No tengo dudas sobre la relación que existe
entre el tema de la identidad y lo que nos pasa como
país. La sacudida de diciembre tuvo que ver con
la voluntad de buscar de una vez por todas una manera
propia de resolver los problemas. Es el baile que los
argentinos decidimos bailar; es salir al encuentro de
una identidad política, un lugar en el mundo.
-
¿Tu obra aborda a la vez el tema de los hijos
de desaparecidos y la actualidad?
- El eje temático es el exilio, algo constitutivo
de nuestra historia. Y con la libertad poética
que permite el teatro, junté en la misma situación
dramática a Pura, una española que vino
a la Argentina durante la Guerra Civil, a Verónica,
una chica que creció en Suecia, donde se exiliaron
sus padres durante la dictadura, y a Cecilio, que está
en medio de su campo inundado y piensa en irse para
ponerse a salvo.
El
exilio de Gastón Cerana (28) no es ninguna ficción.
Vivió con sus padres en Estados Unidos durante
los años de plomo y aprendió el inglés
junto con la lengua materna. Cuando volvió, lo
mandaron a un colegio inglés, seguramente para
aprovechar el bilingüismo de la infancia. Hoy Gastón
ironiza desde su obra El señor Martín
sobre los efectos de la colonización cultural
y las confusiones que provoca. "Hay muchas maneras
de enajenar la identidad. Y esta vez, quise hablar de
algo que conozco por haberlo vivido."
Quien
también sabe de qué habla es Mariana Eva
Pérez (25), la autora de Instrucciones para un
coleccionista de mariposas. Tenía 15 meses cuando
se llevaron a su papá, José Manuel Pérez
Rojo y a su mamá, Patricia Roizinblit, embarazada
de 8 meses. Hace dos años encontró a su
hermano, nacido en la ESMA. Y ahora convirtió
esa compleja experiencia en un conmovedor monólogo
que cierra, en el Teatro del Pueblo, la función
de los lunes. Un día al que la gente de teatro
decidió darle otro sentido.
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Directora: Ernestina Herrera
de Noble
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