¡MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HICIERON POSIBLE ESTE CICLO Y A LOS MÁS DE 15.000 ESPECTADORES QUE PASARON POR TEATROXLAIDENTIDAD 2007!

¡HASTA QUE APAREZCA EL ÚLTIMO NIETO APROPIADO!

¡HASTA EL PRÓXIMO ENCUENTRO!


Teatroxlaidentidad nació hace ya siete años. Nació a la intemperie. Entre el frío y la indiferencia
de las estructuras. Casi a las puertas de la crisis más brutal que coronó años de negación y falta
de solidaridad. Fue un intento espasmódico de unirnos, de darnos calor. De demostrarnos que
todavía teníamos corazón en el pecho. Poco a poco fuimos encontrando abrigo, y caminamos
siete años. Crecimos. Parimos muchos teatrosxlaidentidad que andan desparramados por el
mundo. Algunas puertas comenzaron a abrirse desde El Palacio. Tropezamos. Nos volvimos a
parar. Y duramos. Y aquí estamos todavía. Armando un ciclo que esperamos sea el más potente
y vivo de todos. Que, como siempre, el calor del otro, el de al lado, nos prepare y nos alimente. Y
nos repita al oído, para vencer la indiferencia: “No es natural que el estado ejecute inocentes”.
“No es normal que el poder viole”. “No es aceptable que las fuerzas que deberían cuidarnos
maten personas y se apropien de sus hijos”.
Probablemente vengan todavía tiempos tormentosos. Las pequeñas rendijas por donde se
filtraba algo de luz del poder corren riesgo de cerrarse. Es un raro bicho el ser humano, que
tiende a olvidar sus derechos con extremada facilidad y en forma sorprendentemente simple
vuelve común y tolerable lo terrorífico e inmensamente intolerable. Y puede llegar a pensar que
los derechos humanos son cosa del pasado. No. Los derechos humanos son cosa del futuro.
Porque llegará el momento (¿llegará?) en que el respeto por nuestros derechos sea lo natural, y
en el que no se eleven falsas antinomias entre derechos y obligaciones. Sí, tenemos deberes
que cumplir. Y uno de los mayores deberes es el de respetar los derechos de los humanos (que
somos nosotros mismos y el otro, ese de al lado).
Pero ese momento llegará solamente si recordamos. Si nos miramos sinceramente. Si no
cedemos a la tentación siempre potente y tantas veces victoriosa de negar y mirar para otro lado.
Señores. Aquí está teatroxlaidentidad. Más fuerte que nunca. Adherido con la fuerza de la pasión
a lo más entrañable de nuestra identidad. Hasta que encontremos el último nieto apropiado.
Hasta que toda esa verdad se haga presente, aunque duela.
O sea que, apostando al futuro, con o sin abrigo y poniendo el pecho al temporal, tenemos
teatroxlaidentidad para rato.

 

 

 

 

 

 

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